Domingo , diciembre 17 2017
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Al que obra mal se le pudre el tamal (a menos que sea de “La Costeña”)

Después del pulque enlatado, el ponche en Tetra Brik y las tortillas Milpa Real era cuestión de tiempo para que a algún creativazo se le ocurriera la “brillante idea” de empaquetar tamales (previamente adicionados con saborizantes, colorantes, conservadores y harto sodio). Así es, otro sacrosanto integrante de la gastronomía mexicana se ve industrializado para su venta en supermercados cual vil sopa Maruchan. El resultado: un tamal que puede durar meses empacado y no necesita refrigeración hasta abrirse (suena delicioso y sobre todo, “natural”, ¿no es cierto?).

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Eso sí, los fabricantes (La Costeña) fueron lo suficientemente astutos como para irlo publicitando desde meses antes del día de la Candelaria en México, cuando por tradición se consumen tamales en prácticamente todos lados. Pero, independientemente del sabor de esas cosas, ¿habrá quien prefiera comprar un tamal en el supermercado en vez de adquirirlo en un puestito, con gente cuya familia sin duda necesita más esos pesos que los dueños de La Costeña? Seguramente. Gente despistada y sin conciencia social/alimenticia nunca falta.

Piénsenlo bien antes de consumir esas cosas. Y si tú vives fuera de México y la nostalgia/curiosidad hace que no te quede de otra con tal de comer algo lo más parecido posible a un tamal, trata de no excederte en su ingesta. No estoy diciendo que los tamales tradicionales no engorden o no puedan causar daño a la salud si se ingieren en exceso, sólo que los empaquetados pueden resultar aún peores.

Yo los vi anunciados hace poco en el cine, en un comercial extendido antes de la película (de esos que, por su duración, sólo te pasan en el cine -donde te tienen cautivo- porque si ese mismo anuncio lo pasaran en la tele, todo el mundo le cambiaría de canal): ahí se presentaba un inverosímil escenario donde todos los protagonistas (vendedores ambulantes y gente de la calle incluidos) eran “güeritos”. Es curiosa esa persistente costumbre publicitaria que suele presentar un México donde no existimos los morenazos y todos son de piel clara (¿racismo? nooo, ¿cómo creen?)

En fin, pruébenlos bajo su propio riesgo, pero luego no se quejen si les da algún tipo de cáncer por tragar tanto químico y transgénico (ya suficientes porquerías tragamos/bebemos/respiramos/nos untamos cotidianamente).

:S

Bonus:

El “unboxing” del susodicho tamal, donde un ingenuo valiente (?) sí los prueba (con tostada de trompa incluída):

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2 comments

  1. La Costeña también vende pozole en lata “listo para calentarse” y el otro día vi esquites en el Costco se llaman Skit’s 🙁

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