Jueves , agosto 16 2018
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Kaluris, calores, prejuicios y popotes

Hoy fui a la oficina en bermudas y eso causó extrañeza y miradas burlonas de algunos compañeros; también uno que otro comentario “bien intencionado” como “¿se te perdió la playa?”, “¿por qué vienes así?”. Pos ya voy a ir más seguido así para que dejen de escandalizarse por pendejadas (JA!). Nah, la neta es divertido e interesante observar cómo la gente se incomoda cuando algo se sale aunque sea un milímetro de su marco de referencia: de la forma en que han aprendido que “deben ser” las cosas. Aquí debo aclarar que, si bien en mi trabajo no existe un código estricto en cuanto al vestuario, ahí mucha gente acostumbra ir de saco y corbata, además de que se considera muestra de respeto llamar a los jefes “licenciados”, aunque varios de ellos no lo sean (supongo que esas costumbres imperan en muchas oficinas de mi ciudad). Y es que para muchos traer camisa y corbata es garantía de que te tomen en serio y te consideren una persona profesional, decente y respetable (ya ni siquiera se cuestionan el por qué o de dónde salió ese absurdo). Por otro lado, andar con ropa informal predispone a muchos a que te miren por encima del hombro. Ahora bien, yo estoy consciente de que no voy a cambiar la programación mental de los demás, sólo puedo trabajar en mis propias percepciones y (a veces) jugar con las de ellos dependiendo de lo que requiera. Y como en este caso me afecta muy poco lo que piensen de mí mientras yo haga bien mi trabajo, por eso me doy esos permisos. Y no se crean, a mí también desde niño mi madre y algún maestro me soltó aquella frase de: “como te ven, te tratan”, pero creo que si hemos llegado hasta esta edad y no hemos sido capaces de superar tanto prejuicio, algo hemos hecho mal. Como sea, este tipo de experimentos también son forma de cambiar mis rutinas y, en este caso, ser práctico para hacer más llevadera esta temporada de calor, aunque muestre mis patitas flacas que parece que ando parado de manos, jojo.

Imagen ilustrativa nomás, yo no tengo tatuajes (aunque estoy viendo que se verían chiditos) o_0

Ya por último, me quedé pensando en el reclamo disfrazado de curiosidad de una compañera, que con algo de desagrado me preguntaba POR QUÉ las bermudas, como si nunca hubiera visto unas pantorrillas y como si ella, al ser mujer, no acostumbrara al menos un par de veces a la semana usar alguna prenda (faldas principalmente) que dejan parte de sus piernas al descubierto. Supongo que lo que le resultó inconcebible y de mal gusto es que sea un hombre quien muestre las pantorrillas (o de plano están muy gachas mis patas, eso también podría ser -juar juar-). El caso es que, por una u otra razón la gente ya está más que acostumbrada a que en la cotidianidad de las oficinas sólo las féminas puedan variar su vestuario. Si lo hace un hombre (y miren que unas bermudas tampoco es una super variante) ya se sacan de onda. ¿Pos qué no se supone que estábamos en tiempos de “igualdad”? Hasta creo que si trajera falda recibiría más comprensión, pero por ahora no me interesa entrarle a esa onda, gracias. JE! ¬¬

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2 comments

  1. PUES CON ESTE CALOR, ENCUERADOS… DEBERÍAMOS IR AL TRABAJO, LA LÍNEA 7 ESTUVO CALIENTE TANTO COMO EL MISMO INFIERNO, SUPONGO.

    • Oiga, eso de ir encuerado a la chamba vi que ya lo están haciendo los compas de los 400 pueblos, ahí a una cuadra de mi chamba. Y hasta bailan. Me da envidia y no. Chance un día me les uno, cuando decrezca mi pudor o aumente mi exhibicionismo.
      😛

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