viernes , diciembre 14 2018
Home / Etapa Blogspot / Llamadas nocturnas

Llamadas nocturnas

Algún tiempo atrás, aprovechando que me encontraba desempleado y no necesitando tan urgentemente lana, se me ocurrió pedir chamba en algo totalmente distinto a lo que había hecho: una empresa que brindaba atención telefónica. Me presenté a una entrevista donde el supervisor me pidió que hablara un poco de mí. Después de aventarle un choro que mostrara mi facilidad de palabra (AJÁ) y contestar algunas preguntas personales, me explicó de qué se trataba.

En ese lugar tenían las instalaciones de una “hot line” (o, como a ellos les gusta poner en sus anuncios: “servicio de entretenimiento para adultos”). De lo que se trataba era de “atrapar” al cliente, engancharlo en una plática que sólo podía ser de 15 minutos como máximo y sólo 7 veces por día para cada línea de la que hablaran (supongo que como no era nada barato el minuto –en ese entonces costaba 17 varos- varios clientes ya se habían super endeudado y quejado ante las autoridades, razón por la que implementaron la medida).

Como a mí se me hizo muy cagado, loco y la neta me dio curiosidad el asunto, pues le atoré a la chambita.

Lo primero que me dijeron fue que escogiera un “nombre artístico” (para no usar nuestro nombre real y de ese modo no involucrarnos con la clientela –se supone-). Me resultó muy curioso que los chavos y chavas que ahí trabajaban escogieran nombres como: “Franchesco”, “Gino”, “Brandon”, “Aranza”, “Jessica”, “Stephany” (utsss, qué finura, ¿no?). Yo opté por ponerme Alejandro en honor a mi super brother (y si no les parece fino, me vale –jeje-).

A cada chavo nos daban una clave que había que dar de alta al iniciar el turno. Había tres turnos para cubrir las 24 horas (de 7 a.m. a 3 p.m., de 3 p.m. a 11 p.m. y de 11 p.m. a 7 a.m.). A mí, por nuevo, me dieron el de la noche, lo que se me hizo chido porque aparte de que el lugar me quedaba muy lejos, suelo disfrutar las desveladas.

Mi primera noche no fue tan fructífera (sólo 6 llamadas) “eso pasa cuando eres nuevo”, me dijo alguien, “vas a ver cómo después vas a tener tus clientes frecuentes”. La neta era traumante ver cómo a las mujeres sí les caía una llamada tras otra mientras yo ahí estaba nomás oyendo mi walkman en lo que me hablaban. “Para las chavas sí es negocio” me dijo un tal “Ramsés” (creo que así se hacía llamar), lo cagado es que hasta entre nosotros nos conocíamos por nuestro “nombre artístico” (chale!).

Me llamaban chavas, señoras, parejas en pleno acto sexual y uno que otro gay. Era muy raro quien sólo llamaba para platicar de cualquier cosa, el 99% de la clientela llamaba porque andaban de calientes y buscaban un “coito telefónico”, pero SE SUPONE que nosotros no debíamos ser explícitos al hablar con ellos porque nos podían sancionar los supervisores “recuerden que éste es un servicio sólo de entretenimiento”. Aún así, a varias chavas de ahí les valía madres esa regla en un afán de atrapar más clientes.

Pues al principio todo estaba chido (como experiencia, pasa). A mi modo de ver, esa es una chamba que algunos psicólogos y actores encontrarían fascinante, porque lo mismo tienes que crear un personaje que tratar con gente MUY rara (a juzgar por lo que me tocó y lo que me llegaron a contar unos cuates de ahí). Gente muy lujuriosa, adolescentes cachondos, mujeres reprimidas que hablaban por curiosidad, gays de clóset y hasta gente a punto de suicidarse (o, al menos, eso me contó una chava a quien le tocó).

La emoción que tuve el primer día pronto se fue convirtiendo en una especie de desencanto, malestar, apatía. La neta no duré ni una semana ahí. Pienso que quienes llegan a durar años en eso (porque los hay) difícilmente no ven alterada en algo su personalidad y hasta su salud mental. Me llegaron a comentar: “neta que varias chavas de aquí hasta se la creen y piensan que también en la vida real son las más deseadas y las más buenas” (err… yo he conocido gente que sin pisar esos lugares se siente así).

Pues esa fue una chocoaventura más del yaoteka. Amiguitos: La moraleja de esta historia es que no todo es lo que parece. Neta, mejor usa tu lana en… digamos, algo más… “tangible”, jeje.

Hasta la próxima!!

Relacionados

Sonrisa falsa

El problema con arreglarse los dientes y que queden bonitos, es que algunos se sienten …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

eleven + seven =