Jueves , noviembre 15 2018
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Sonrisa falsa

El problema con arreglarse los dientes y que queden bonitos, es que algunos se sienten obligados a desquitar lo que gastaron “sonriendo” forzadamente en cuanta foto les toman o se toman ellos mismos, lo que resulta en una mueca bien culera que en muchos casos hasta saca de onda (como el Guasón). Si me arreglo la mazorca, procuraré recordar estas palabrejas.

:/

¿A qué me refiero? Bueno, a que, aunque estés mostrando tu dentadura perfecta, el resto de tu cara ni madres que sonríe o muestra felicidad alguna. Tengo un par de contactos en Facebook con cuyas fotos podría ilustrar perfectamente ese punto, pero para no meterme en pedos, mejor pongo la foto de una morra que ni sé quién sea:

:v

Y ya, tenía que sacar eso porque acabo de ver una foto grupal donde aparece una tipa cuya dizque sonrisa se ve tan forzada y desentona tanto con las expresiones de quienes la rodean que hasta da penita ajena. Jojo. Soy rete amargoso, lo sé.

 

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    → ACTUALIZACIÓN (26/abril/2018) ←

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Bueno, pues ha pasado aproximadamente un mes desde que escribí eso de la sonrisa falsa y actualmente ya me pusieron braquets e incluso hace justo una semana me sometí a una cirugía muy similar a ésta, por lo que no podía dejar de aclarar un par de cosas ya con conocimiento de causa:

1. Actualmente creo que la razón por la que la sonrisa de quienes llevamos un tratamiento dental se llega a ver tan antinatural es porque pasamos un buen rato sin poder mover nuestra boca libremente y nuestros músculos apenas le van agarrando la onda nuevamente a no tener incomodidades. Me refiero a que trayendo braquets, al menos en mi caso, los alambritos a ratos llegan a arañarme los cachetes por dentro (quizá sea porque estoy re-cachetón) y pues uno opta por masticar con mucho cuidado o en general tratar de mover lo menos posible el hocico (quizá esa limitante comunicativa ayude a que me ponga a escribir más, jojo). Y ni qué decir del hecho de estarse recuperando de una cirugía en las encías y el hueso del mentón, no sólo hablar o reírse cuesta trabajo durante varios días, sino que hay que someterse a dieta blanda a la de a wilbur. Entonces uno como que se desacostumbra a sonreír como antes (aunque, otra vez en mi caso, de todas formas nunca he sido muy dado a sonreír).

Y

2. Aquí haré una corrección y diré que probablemente no sea sólo forzarse a sonreír para desquitar lo gastado en el tratamiento, sino también para que valga la pena tanta molestia o dolor por los que uno pasa para no seguir teniendo los dientes como el chilaquil.

A veces uno se tiene que tragar sus palabras por hocicón (literalmente).

:’v

Aclarado lo anterior, seguiré reportando qué onda con mi trompa y otros asuntachos en futuros posts (espero).

 

Como siempre, gracias por pasar por acá y leer tanta barbaridad.

 

P.D. Independientemente de cualquier tratamiento dental, lo cierto es que hay sonrisas que son falsas simplemente porque la gente que las porta es falsa también. De esos son de los que hay que cuidarse. ¡Mucho ojo, amiguitos!

😉

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